

Nuestro cuerpo está en constante comunicación con nosotros. A través de diferentes señales, nos indica cuándo algo necesita atención, descanso o una valoración médica.
El dolor es una de esas señales y cumple una función importante: alertarnos de que algo no está del todo bien.
Un dolor de cabeza que aparece de forma repentina, un dolor de muela o un dolor que surge tras una situación específica son ejemplos de molestias que no conviene ignorar. Prestar atención a cuándo aparece el dolor, cuánto dura y cómo evoluciona puede ayudar a brindar información importante al profesional de la salud.
